Entrevista a Ramón Besonías

  • 0

Entrevista a Ramón Besonías

6 minutes

Ramón Besonías es profesor del ámbito sociolingüístico, ética y filosofía en el IES San José de Badajoz. Es un enamorado del visual thinking y sus aplicaciones educativas y de la colaboración entre diferentes proyectos y docentes (o edumaridaje, como lo llamamos en el mundillo). Así lo demuestra en Dibújamelas, Buzones rojos o Ficcionario.

Ramón nos ha regalado unos minutos para explicarnos cómo trabaja y hacia dónde le gustaría que fuera la educación.

Cuéntanos qué es el visual thinking.

Una herramienta muy potente que permite a alumnos y docentes expresar de forma sencilla y clara ideas y emociones, ordenarlas, sintetizarlas y relacionarlas entre sí.

¿Por qué crees que debería usarse más?

Como dije antes, es una herramienta eficaz para pensar mejor, y encima es divertida, permite dar rienda suelta a la creatividad, no solo a nuestra capacidad de analizar ideas. Con el pensamiento visual, las ideas no solo se piensan, se expresan, toman una forma visible, reconocible nada más verlas. El pensamiento visual favorece la concentración y la atención, además del desarrollo de la abstracción. Y a esto hay que sumar una mejora de la ortografía, ya que se cuida que los signos expresados sean nítidos, comprensibles para cualquiera. Con el visual thinking se favorece un pensamiento desacelerado, se obliga a nuestra mente a imaginar y expresar.

¿Desplazará la imagen a la palabra?

Vivimos una cultura audiovisual, pero la escuela ha dado tradicionalmente la espalda a la imagen. Se la considera un lenguaje de segunda clase, ligado al entretenimiento y la apariencia. Los alumnos de Primaria llega un momento en el que dejan de expresar  ideas a través de imágenes; se les refuerza un acceso al conocimiento a través de la palabra como única vía. Los neuropsicólogos han demostrado que esto es un error. El visual thinking es un aliado del pensamiento abstracto, no su enemigo. No es dibujar, hacer garabatos o crear arte; se trata de una herramienta que facilita pensar mejor, de forma más clara. Permite  desarrollar múltiples competencias; no está ligada a ninguna disciplina ni nivel y puede ser utilizada en cualquier ámbito educativo. De hecho nació, en un contexto profesional, como forma de visibilizar proyectos e ideas.

Ramón besonías, visual thinking educación, visual thinking, pensamiento visual, innovación educativa

Vamos con nuestras preguntas clásicas. ¿Qué falta hoy a la educación? ¿Qué le sobra?

Qué difícil pregunta. ¿Por dónde empezamos? Mi experiencia me dice que no solo el modelo de aprendizaje de nuestros alumnos está en transformación, sino también aquel a través del cual los docentes enseñan. Para ello debemos ser valientes y atrevernos a cambiar el chip. No podemos enseñar lo que no hemos aprendido previamente; si nos enseñaron a aprender mediante exámenes y escuchando al profesor, así enseñaremos nosotros, a no ser que cambiemos de perspectiva, miremos desde otro ángulo, porque este desde el que estamos situados es evidente que hace aguas.

En este sentido, un excelente apoyo para el cambio es la búsqueda de sinergias entre docentes, un contagio a través de redes de aprendizaje horizontales, un modelo que es ya una realidad. Mirad los proyectos que hay por las redes; algo se está moviendo, a veces no dentro de los centros, sino entre docentes desperdigados que unen ilusión y creatividad y aprenden juntos. El reto es que esos proyectos de cambio tengan eco real en los centros. Para ellos es necesario el apoyo vinculante de las instituciones educativas y los equipos directivos; si estos no cambian, seguirá siendo un cambio residual y voluntarista.

No es cuestión de los materiales que uses, sino de la metodología que apliques según lo que quieras conseguir.

¿Qué cosas han mejorado respecto a la educación de los viejos tiempos? ¿Ha empeorado algo?

Me gustaría subrayar un mito que abunda mucho entre los docentes y que las administraciones educativas suelen promocionar: la innovación pasa por el uso de las TICs. Un error que confunde medios con fines, herramientas con metodología. Claro que las TICs son una herramienta privilegiada para enseñar y aprender; nadie lo niega, pero no son el fin ni el objetivo. Solo son un medio.

Este curso he hecho del defecto virtud. En 1º de ESO no teníamos Wifi y ha sido imposible utilizar los portátiles de aula. ¿Solución? Ser creativo, volver a lo analógico, al papel. Y funciona, porque no es cuestión de los materiales que uses, sino de la metodología que apliques según lo que quieras conseguir.

La metodología del libro y los ejercicios ha proporcionado a los docentes un cómodo colchón que les ha evitado tener que diseñar sus clases; ya se las diseñada el libro de texto. Hoy sabemos que se aprende mejor si el docente no es un mero expendedor de conocimientos, sino un facilitador de experiencias de aprendizaje, en entornos activos y cooperativos, ligados a la realidad del alumno. Esto requiere a los docentes desaprender.

No me gusta la palabra innovador; las editoriales y la política educativa se han apropiado de ella para promover intereses no educativos.

Vemos que en los últimos tiempos hay buenos esfuerzos en cambiar las cosas: flipped classroom, ABP, gamificación en el aula… ¿Realmente hay un cambio real o es mucho lerele y poco larala?

Es un cambio lento y aún residual, en latencia. La mayoría de los docentes que están dispuestos a considerar un cambio en su forma de enseñar (no me gusta la palabra innovador; las editoriales y la política educativa se han apropiado de ella para promover intereses no educativos) lo hacen a título personal, como kamikazes, si acaso son capaces de reunir un equipo valiente que les apoye, pero poco más. No cala en la estructura de los centros. Y no lo hace porque la política educativa mantiene una doble moral respecto a la innovación; alaba a los docentes punteros, pero los abandona a su suerte, manteniendo el sistema tal cual, incluso favoreciendo más al docente conservador, que no tiene obstáculo para seguir con el automático puesto. Si queremos un cambio real, debe implicarse la política educativa. Pero no solo ella, los equipos directivos de los centros deben liderar, no solo dejar hacer. Los proyectos de centro deben ser los que marcan horarios, materiales, organización, y no los intereses del profesorado.

Respecto a las metodologías, abundan siglas y nomenclaturas variadas, que cada cual anima a utilizar, pero que ninguna es ni debe ser prioritaria sobre otra. Debemos rendirnos al politeísmo metodológico, a usar de las metodologías como si de una caja de herramientas se tratase; usas las que te sirven para según qué. Con y/o sin TICs.

¿Qué opinas de la educación no reglada, de todo lo que no recoge la programación? ¿Puede ayudar a la educación formal o no sirve para nada?

Lo que recogen los papeles oficiales supone no más de un 10% (¡mucho es!) de lo que es la práctica educativa diaria. El resto no aparece en el acta, programación, memoria de turno. Y eso es lo importante. De hecho, debemos cambiar nuestra forma de programar, diseñar y dejar constancia de nuestra práctica diaria. Me gusta la idea de portafolio, tanto del docente, donde registre su día a día y lo comparta, como del centro, donde se vean reflejados los proyectos colectivos que suponen su motor de cambio.

Los informes educativos deben estar al servicio del docente y no al revés. A día de hoy, casi todos los papeleos formales son mero trámite administrativo, rellenados para cubrir la prescripción, y no representan la vida real de los centros, sin incertidumbres e ilusiones. Eso hay que cambiarlo.

Te digo una palabra y me dices lo que se te viene a la mente.


-Deberes:

¿Qué tal retos y proyectos? Me gusta más. Deber echa para atrás, es una palabra que viene con la escopeta cargada y desilusiona a cualquier.

-Programación:

¿Qué tal portafolio, diario de abordo? Me gusta más. Y si son colectivos, compartidos, mejor.


-TICs:

Caja de herramientas. Elige la que quieras… o no. Lo importante es que aprendan; ése es el reto.


-Inteligencias múltiples:

Potenciar aquello que a un alumno le gusta es la puerta para que se ilusione por el resto. Creer en tus alumnos, he ahí el reto.


-Ministerio de Educación:

Aún sigo soñando que se interese por la educación y no por su futuro político o su catecismo ideológico. Nosotros debemos creer en nuestros alumnos, ellos en los docentes.


Pídele un deseo al genio de la educación.

La ilusión lo es todo. Pido al genio creérselo. No estamos solos, la marea crece, somos una comunidad en red que sabe que la educación se escribe en plural o no se escribe.

Muchas gracias a Ramón por sus respuestas y su tiempo. Nos ha dejado frases para el recuerdo, pero queremos cerrar con la invitación a reflexionar sobre el hecho de que la revolución educativa será en plural o no será.


¿Quieres recibir artículos y novedades sobre educación? (Odiamos el SPAM y jamás compartiremos tus datos con nadie)

* indicates required




 


Leave a Reply

Eventos programados

Nov
25
Sab
11:00 am Taller inteligencia emocional pa...
Taller inteligencia emocional pa...
Nov 25 a las 11:00 am – 12:00 pm
Taller inteligencia emocional para padres @ Madrid | Comunidad de Madrid | España
Si no puedes asistir al taller en directo, no te preocupes: dispondrás de la grabación en vídeo durante 72 horas. Inscripciones en https://talleronline-inteligenciaemocional.eventbrite.es   ¿Sientes que pasas demasiado tiempo imponiendo disciplina a tu hijo? ¿Tu hijo

¡Descarga ahora la guía de relajación en familia!

Recibe tu guía de relajación para casa o la escuela





Recibe noticias y consejos

¡Me apunto!

* indicates required