Rabietas I: qué hacer para evitarlas y qué hacer cuando aparecen

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Rabietas I: qué hacer para evitarlas y qué hacer cuando aparecen

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Las rabietas. Uno de los temas que más aparecen en consultas y grupos de pa/madres. Hace unos meses hice este vídeo donde te explico por qué aparecen. Creo que te ayudará a comprender mejor el funcionamiento de la cabecita de tu hijo.

Por un lado, las rabietas son agotadoras para los adultos. Por otro, no sabemos muy bien qué pasa y nos descolocan porque aparecen ante cosas que no esperábamos.

Las rabietas son fruto de la frustración que los niños sienten. Como están aprendiendo a gestionar sus emociones, ante el enfado estallan sin que, aparentemente, podamos hacer nada.

Las rabietas no son un capricho del niño, ni significa que esté mal educado (especialmente cuando hablamos de niños menores de 5 años). Una rabieta es una necesidad no satisfecha del niño que no sabe expresar de otra manera. La aparición de las rabietas, de hecho, es signo de que el niño está madurando y comienza a tener su propias ideas acerca de cómo son las cosas.

Lo primero que debemos saber es que algunas rabietas pueden prevenirse. En ocasiones, los niños explotan después de haber aguantado bastante. No toques, no subas, no hagas, no hables, no grites, no corras… ¿Cuánto ha reprimido hoy tu hijo? Cuando nos comunicamos de esta manera vamos cortando y frustrando hasta que, al final, estalla. Esto no significa que el niño pueda hacer cualquier cosa sin límite, pero la comunicación con él puede ser diferente. 

  • Marcando límites claros: puedes correr, pero hasta este lugar; puedes gritar, pero cuando entremos ahí es mejor hablar más bajo…
  • Explicando lo que sí puede hacer: puedes jugar aquí con esto, coge esto así para que no se caiga…

Otra manera de prevenir rabietas es estar presentes y disponibles. Lo sé, no siempre es fácil o posible, pero a veces es más fácil atender una necesidad que apagar una rabieta.

¿Y qué podemos hacer cuando ha empezado la tormenta?

  • Separación emocional. Si tomamos la rabieta como una afrenta personal, caemos nosotros en nuestra rabieta paralela. El niño está enfadado, pero no es contra nosotros, aunque lo parezca, incluso aunque nos quiera pegar o nos diga “no te quiero”, es solo su rabia en ese momento. Mantén la calma en lo posible, es su rabieta, no la tuya. A mí esto me gusta llamarlo “economía emocional”, es decir, no desgastes tus emociones en algo que no va contra ti.

 

  • Conexión. Intenta conectar con tu hijo mediante contacto físico, si quiere. Toca su hombro, su mano… y dile que estás ahí. Si en ese momento no tolera el contacto, déjalo estar y mantente a su lado.

 

  • Espera. A veces el niño solo necesita tener sus 5 minutos de desahogo. Espera con calma a su lado, hazle saber que estás ahí. “Cuando estés más tranquilo, podemos hablar si quieres, yo te espero.”

 

  • Serenidad. Que la rabieta amaine o crezca depende en gran medida de tu capacidad para permanecer sereno. Respira hondo, recuerda que no es algo contra ti, usa un tono de voz amable y recuerda aquella frase que dice “quiéreme cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesite.”

 

  • Pon palabras a su emoción. Hazle  ver que entiendes lo que siente: “veo que estás enfadado porque se ha roto el juguete”, “querías coger esto y no te he dejado y te has enfadado”, “no querías darle un beso a esta persona y te has agobiado un poco, ¿no?” Esto le servirá para sentirse comprendido y comenzar a conectar con la razón.

 

  • Empatiza. Derivado de lo anterior. Algo que me ayuda mucho es intentar llevar a mi vida diaria la frustración de mi hijo. Ellos se enfadan por perder cosas, por no poder hacer otras… ¿Te pasan cosas parecidas en tu trabajo, en tu casa, en tu vida? Sus problemas nos puedes parecer tontos, pero para ellos eso es la vida. Cuando tú tienes un problema, te gusta que te entiendan y te acompañen, ¿verdad?

 

  • Humor. Cuando la rabieta vaya remitiendo podemos usar el humor o alguna distracción para que el niño reconecte consigo mismo y con nosotros. Quizá contarle eso que le hizo tanta gracia el otro día o señalarle algo que llame su atención. Esto debe hacerse cuando el niño esté realmente más tranquilo, si no, le enfurecerá más, y no es para menos. Imagina que le cuentas a tu amigo algo terrible que te ha pasado en el trabajo y él te empieza a contar chistes. Como que no pega, ¿no?

Hasta aquí el qué hacer. De esta manera, verás que las rabietas son llevadas con más calma por parte de todos y poco a poco van desapareciendo porque le estás ayudando a saber qué hacer cuando se enfada tanto.

Os dejo otro post con lo que es mejor evitar en caso de rabieta.

¿Cómo lleváis las rabietas en casa? ¿Os ayudan estas recomendaciones?

 

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