Madre cansada, también eres culpable de eso

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Madre cansada, también eres culpable de eso

Hace unos días hablé de esto en Instagram: de la madre cansada y del concepto de autocuidado.

Últimamente, gracias a los dioses, estamos empezando a oír que las madres tienen que cuidarse para poder cuidar. Que dar, dar, dar, dar sin límite acaba por agotar la fuente y empezamos a sentir emociones desagradables, a dejar de estar conectados con los niños. Estamos dándole amorcito a esta madre cansada y agobiada.

El caso es que, como todo lo que se hace viral, yo siempre le veo la vuelta. La otra cara. Porque no sé cómo lo hacemos, pero siempre, siempre acabamos culpando a las madres de todo.

Situación: madre cansada (uno, dos o más niños) de trabajar (fuera o dentro de casa). Madre con 0 minutos de ocio a la semana. Madre que se deja siempre la última. La última que come, que se ducha, que se cuida…  Y siempre hay alguien que comenta “¿es que tienes que cuidarte tú porque si no, cómo vas a cuidar bien a tus hijos?”

Vamos a analizar esto. Su parte de razón tiene. Si estás cansado, de los nervios, saturado, triste, necesitado… Aparecen los gritos, las reacciones en lugar de las acciones pensadas. Es una regla básica: si tenemos necesidades sin cubrir, no podemos atender las necesidades de otros.

Pero (y aquí viene mi “¡alarma, alarma!”) me da la sensación (y lo veo mucho en las consultas que me hacéis) que nos sentimos culpables por no cuidarnos más y mejor porque si no nos cuidamos les estamos fallando a nuestros hijos.

Y ahí está de nuevo: la responsabilidad, el fallo, la culpa.

El autocuidado es más que necesario, pero no para cuidar mejor, que también, sino por su valor en sí mismo.

Y autocuidado no tiene por qué ser salir con amigas (que también). Autocuidado es cualquier cosa que te llene, te vivifique. El autocuidado puede ser sola, con la pareja, incluso con los hijos. Puede ser calmado o a tope de energía. Puede ser un planazo o estar en casa vegetando.

Pero, por favor, que no sea una exigencia (otra más, porque teníamos pocas, ¿sabéis?) para que la madre pueda seguir cuidando. Porque entonces se convierte en el mantenimiento de una máquina que no debe parar. Vamos a apretarle los tornillos a esto para que pueda seguir produciendo. Y lo interesante del autocuidado, de darse mimitos, es hacerlo sin objetivo alguno.

Si tú estás bien, ellos están bien. Porque si no estás bien, menudas lías, ¿eh, amiga? 🙂

Pero, sobre todo, sobre todo, si tú estás bien, TÚ estás bien.

Si quieres tratar estos y otros asuntos de tu crianza, puedes reservar una cita conmigo y dedicaremos una hora solo para ti.

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